Mitocondria... Eje para tu salud

Cuando se habla de salud y se sugiere el ejercicio como elemento estrategia para “complementar” un estilo de vida saludable, se suele plantear por parte de las personas ligadas a la salud y actividad física frases como “haga un poco de ejercicio”, “salga a caminar”, “vaya al gimnasio” … ¿Pero, que tipo de ejercicio se debe realizar para mejorar la salud desde la base? ¿Sirve la recomendación de salir a caminar? ¿Que cambios a nivel fisiológico son necesarios promover adaptaciones que incidan favorablemente en la salud? Comúnmente, en el contexto actual, aun se habla de ejercicio de un modo muy genérico, entendiéndose como cualquier tipo de movimiento que nos genera una interrupción de nuestra vida diaria.

¿Pero, será que la amplia gama de actividades físicas genere las mismas respuestas fisiológicas? ¿Salir a caminar generará cambios internos suficientes y mínimos para provocar cambios directos en el organismo? Si se practica ejercicio, ¿Qué se debe hacer? ¿En que dosis? ¿Cuánto tiempo?

Todas estas preguntas tienen una respuesta clara y contundente: “se debe realizar un tipo de ejercicio que mejore la salud de tus mitocondrias”

Mitocondria como eje central para la salud

Cuando se habla de mitocondrias, se hace referencia a organelos ubicados dentro de la célula, cuya función es producir energía. Se debe mirar a la mitocondria como un actor clave en la salud, ya que si una mitocondria está enferma (mal funcionamiento) o directamente muere, tiene una importante repercusión en el desarrollo y producción de enfermedades.

Las mitocondrias son una real matriz energética, donde ocurren importantes procesos metabólicos relacionados con la producción de energía. En líneas generales, las mitocondrias son las baterías de todo el sistema.

Cuando las mitocondrias están sanas y funcionan correctamente, el cuerpo humano funciona en forma óptima, ralentizando el proceso de envejecimiento y por lo mismo el deterioro general. Sin embargo, en la actualidad, dado el contexto antinatural contemporáneo, en donde las personas casi no se mueven y están sobrealimentadas y sumado a ambientes donde todo (o casi todo) es artificial, el cuerpo humano se ve afectado al interrumpir sus procesos internos naturales. Un fenómeno causado por lo señalado anteriormente, pudiendo ser el mas importante, es la Disfunción mitocondrial. Toda enfermedad tendría su origen en este fenómeno.

Disfunción mitocondrial

Se puede comprender como disfunción mitocondrial aquellas mitocondrias dañadas, cuyo funcionamiento es deteriorado, teniendo como consecuencia un desequilibrio interno celular y un aumento significativo de radicales libres. Se dice que toda enfermedad tiene un origen previo al diagnostico directamente en las mitocondrias con malfuncionamiento. Precisamente, uno de los principales signos del envejecimiento muestra que las mitocondrias dejan de funcionar correctamente. Del mismo modo, si las mitocondrias fallan, se desencadenará un proceso inflamatorio. Existen enfermedades metabólicas comunes que tienen este origen, que van desde la obesidad y sus comorbilidades, Aterosclerosis, Alzhaimer e incluso el Cáncer.

Entorno Ambiental, ROS, Ejercicio y Mitocondria

Entornos ambientales tóxicos (gases, luz artificial), pobre exposición al sol, bajo contacto con la naturaleza, ciclos de sueño alterados, sobre-alimentación procesada y falta de ejercicio físico con real impacto metabólico son factores claves que aceleran el envejecimiento y/o destrucción mitocondrial a través de la inestabilidad generada principalmente por el desequilibrio ocasionado por un alto estrés oxidativo. Este estrés oxidativo tiene origen por un desbalance entre la producción de ROS (especies reactivas de oxigeno) y la capacidad natural de nuestro para organismo activar los sistemas que buscan la homeostasis (equilibrio) celular. Este desequilibrio puede causar efectos efectos tóxicos a través de la producción de radicales libres que deterioran la célula, incluyendo en ADN mitocondrial. El cuerpo humano esta diseñado genéticamente para estar en contacto con la naturaleza, pasar hambre (restricción calórica) y estar fatigado (activo físicamente, estrés metabólico). Dado el contexto contemporáneo abundante en conducta sedentaria, sobrealimentados y altamente estresados todo funciona al revés y en vez de estar sanos estamos enfermos.

Dicho lo anterior cabe hacer la pregunta ¿Se puede volver a lo natural en un entorno totalmente en desequilibrio? La respuesta puede ser sencilla. Ejercicio que genere estrés metabólico, generar una restricción calórica con alimentos reales (no ultra procesados), y estar en contacto con la naturaleza promoverá un aumento y mejor funcionamiento mitocondrial. De hecho, una sola sesión de ejercicio de alta intensidad promueve cambios agudos en el ambiente interno de la mitocondria mejorando ampliamente su funcionamiento.

El ejercicio físico correctamente dosificado y contextualizado, ha evidenciado un rol protagónico en la salud mitocondrial, de hecho, existe amplia evidencia que respalda la orientación del ejercicio hacia la alta intensidad en intervalos para mejorar con creces la función mitocondrial y  adaptaciones fisiológicas positivas y potenciadoras de la salud general (actividad enzimática, producción de mioquinas).Por lo tanto, se desprende de lo anterior, que el ejercicio físico es un agente de cambio relevante en el contexto terapéutico y preventivo de enfermedades de todo tipo, pero por, sobre todo, que el ejercicio es un aliado natural de la función mitocondrial

Discusión

La cuarta causa de mortalidad en el mundo es la falta de actividad física. Esta es una real pandemia (3,2 millones de personas mueren al año), que por algún motivo (que vale la pena reflexionar), no se toma en cuenta o se le da la mínima mirada. Conociendo la información señalada en esta revisión se hace imperativo reflexionar si la promoción del ejercicio físico es acorde al contexto actual, entendiendo este, como un contexto donde abunda la enfermedad y adicción al sedentarismo, y también, si profesionales ligados al área de la salud y actividad física conocen realmente las diferentes dimensiones del ejercicio físico y su prescripción.

Ejercicio físico contextualizado, alimentación restringida no ultra-procesada y contacto con la naturaleza son elementos claves en el cuidado de la salud de las personas, vale decir, en el cuidado de la salud mitocondrial.

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